Confianza del Consumidor - Trimestre II - 2009
Del pesimismo a la cautela. ¿Pasó lo peor?
Publicado el 05 agosto de 2009 por CEE Fundación Global
En la primera mitad de 2009 se visualizó una importante caída en el consumo, generada por la desconfianza económica y por la reducción de los ingresos reales como consecuencia de la inflación. Los datos concretos son claros:
- Para la consultora Latin Panel, en el primer semestre del año el consumo creció un magro 2,5%.
- La recaudación de IVA-DGI (un indicador indirecto de la tendencia del consumo) arrojó en el mismo período un incremento interanual de 23%. Esta evolución muestra una notable desaceleración al comparárselo con el 32% del mismo período del año previo.
- Según datos del INDEC, en el primer trimestre las ventas de electrodomésticos habrían tenido un descenso de 11% con respecto al mismo tramo del año anterior.
- La cantidad de patentamientos de automotores en Mar del Plata, según cifras de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor, cayó un 17% en los primeros 6 meses de 2009.
- La inflación continúa en un nivel alto: según estimaciones propias del CEE Fundación Global, en Mar del Plata se ubicaría en torno al 15% anual, un nivel que va en línea con los datos brindados por las más importantes consultoras económicas nacionales.
Del lado positivo, la evolución en el mes de junio indicaría que lo peor en cuanto a descenso de consumo por cuestiones estrictamente económicas parecería haber pasado (aunque el mes de julio arrojaría una intensificación del balance negativo como consecuencia de la Gripe A). Esto se corrobora en los resultados de Indice de Confianza del Consumidor presentados en este informe, que sólo ha disminuido levemente, mostrando una estabilización.
De cara al futuro, un tema que no debería minimizarse es la continuidad de un nivel de inflación alto a pesar de transitarse por un contexto recesivo. Esto habla a las claras de que la inflación es un problema estructural de la economía argentina que, evidentemente, no sólo se explica como efecto del crecimiento (tal como desde la Fundación Global advertimos desde hace años).
Desarticular este mix de inflación con recesión, que afecta particularmente a los segmentos de menor poder adquisitivo, debería ser el tema central de la agenda económica del gobierno. La solución vendría de la mano de una fuerte contención de los gastos públicos (exacerbados en el período pre-electoral) y de una moderación de la emisión monetaria por parte del Banco Central. Complementariamente, deberían sincerarse las cifras de inflación oficiales y descartarse de plano el control de precios, una medida que además de resultar ineficaz para detener los incrementos, termina generando fuertes desequilibrios en la economía.
Desde el punto de vista empresario, la buena noticia es que luego de las elecciones legislativas los consumidores parecen haber limitado el pesimismo. Si bien la confianza aún resulta precaria, estarían dadas las condiciones para que el gobierno pueda ofrecer señales positivas que permitan esquivar el “frente de tormenta” y retomar un sendero de tibia recuperación de las ventas hacia fines de año.
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