Según el ranking de Heritage Foundation, cayó 20 puestos respecto a la edición pasada y se ubica en la posición 158
Notable deterioro de Argentina en Libertad Económica
La libertad económica en Argentina está en jaque. Así lo demuestra el reciente ranking que anualmente elabora Heritage Foundation, donde nuestro país se adjudica el puesto 158 sobre un total de 179 países evaluados, retrocediendo nada menos que 20 lugares en comparación con la edición pasada.
El puntaje alcanzado es de 48 unidades, disminuyendo 3,7 puntos respecto a 2011. Esta reducción es la tercera más alta sobre el conjunto de economías relevadas siendo sólo superada por la de Grecia (-4,9) y por la de Guinea Ecuatorial (-4,7). Además, el puntaje alcanzado está por debajo del promedio mundial (59,5) y regional (60).
Este declive en materia de libertad económica hizo que por primera vez desde que se confecciona este índice (1995), nuestro país pasara a formar parte del grupo de economías con “libertad reprimida” última de las cinco categorías contempladas por este indicador internacional.
Según señala el documento, el significativo deterioro en la materia es consecuencia de la mayor intervención estatal en varios frentes, agravada por corrupción, escasa independencia de poderes y gasto público excesivo. Precisamente, de las diez variables que comprende el índice, Argentina reduce su puntuación en seis de ellas, aumenta en sólo una y permanece igual en tres.
En forma concreta, el indicador que ostentó mayor retroceso es el referido al gasto público como consecuencia del nivel récord que el mismo ha alcanzado, seguido por la variable que mensura el ambiente de inversión y luego por la que analiza la política monetaria. Justamente, es en esta última variable donde Argentina alcanza la peor posición (puesto 174) producto de la escasa independencia del Banco Central y de la fuerte emisión monetaria. Por otro lado, Argentina también retrocede en materia comercial, debido a as crecientes restricciones a exportaciones e importaciones a la vez que las regulaciones en el mercado laboral y el control de precios han coadyuvado para alcanzar tan magro desempeño.
Por otro lado, al igual que el año pasado, los puntajes más bajos se observan en derechos de propiedad (20 puntos) y en corrupción (29 puntos), ubicándose en la primera variable en el puesto 143 y en la segunda en el 108. Bajo este escenario, el informe destaca que desde 2003 el estado de derecho y los principios de mercado se han debilitado considerablemente mientras que la corrupción ha aumentado.
En términos regionales, los resultados son, por lo menos, decepcionantes. Argentina se halla en el puesto 27 sobre un total de 29 naciones, superando sólo a Venezuela y Cuba. Chile, por su parte, país líder de la zona se posicionó séptimo a nivel mundial con 78,3 puntos mientras que Uruguay, el segundo país del continente mejor ubicado, se atribuyó el puesto 29 en el ranking global.
La lamentable performance de Argentina es más elocuente aún cuando se observa que el valor alcanzado en la edición 2012 es el más bajo desde que este índice se lleva a cabo.
Es evidente que desde principios de este siglo se produce un retroceso importante en lo que a libertad económica se refiere. La injerencia estatal en la economía ha ido ganando terreno y adquiriendo distintas variantes que van desde manipular las estadísticas oficiales hasta prohibiciones y restricciones para importar, exportar y comprar dólares.
El avance del estado en la economía sólo inhibe la inversión, pilar del crecimiento sostenido. Esto explica por qué Argentina, pese a haber experimentado altas tasas de expansión en los últimos años de la mano de precios excepcionales de las materias primas, cada vez está más lejos de lograr un progreso genuino y de largo plazo. En este contexto, las reformas que otorguen un ambiente propicio para el desarrollo de la actividad privada y el espíritu emprendedor son hoy más necesarias que nunca. Sin embargo, las medidas de política económica que día a día se conocen, lamentablemente, van en la dirección contraria.