OPINION

El USDA estima pérdidas en la producción de maíz y soja en 3 y 1,5 millones de tns respectivamente

Primeras estimaciones del impacto de la sequía sobre la campaña 2011/12

Por Abeceb, 13 de enero de 2012

En últimas semanas se hizo presente, tanto entre los productores como en las distintas entidades agrícolas, una fuerte preocupación por la escasez de lluvias que afectan los cultivos de soja y principalmente al maíz. A diferencia del trigo, que se encuentra en las últimas etapas de la cosecha, el maíz y la soja aún están en época de siembra, con aproximadamente un 85% de la superficie implantada en ambos cultivos.

Las pocas lluvias registradas desde diciembre adelantaban una reducción de los rindes de ambos cultivos, aunque el más comprometido es el maíz. La región más afectada por el déficit de lluvias es la conocida como la zona núcleo agrícola, y es allí donde los lotes sembrados durante los meses de octubre y noviembre con maíz de la campaña 2011/12 están atravesando su etapa de afloramiento bajo condiciones de extremo stress hídrico.

Las lluvias acontecidas en esta última semana en la mayor parte del área núcleo agrícola, han traído un leve alivio a los productores, pero sin embargo, el alcance de las mismas fue heterogéneo y en algunos lugares incluso continúa el fuerte déficit de humedad en los suelos.

Sin duda estas complicaciones climáticas han sido tomadas en cuenta por los mercados. Desde mediados de diciembre, y ante las expectativas de que la sequía reduzca las estimaciones de producción en el área de sudamericana, las cotizaciones de los principales granos han experimentado un crecimiento de entre el 10% y 12%. Esto se debe a que la producción de Argentina y Brasil a nivel mundial es de extrema importancia para determinar la formación de precios. En el caso de la soja por ejemplo, la producción acumulada de ambos países, represento en la campaña 2010/11 alrededor del 47% de la producción mundial.

En el informe dado a conocer por el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) este jueves, una primera aproximación al cambio de las estimaciones sobre la producción local y su impacto mundial, arrojó una caía de 1,5MT en la cosecha esperada de granos de soja para nuestro país, colocándose la misma en unas 50,5 MT finales, arrastrando, junto a la baja de la cosecha de Brasil, hacia una disminución de las estimaciones de producción mundial 2,22 MT.

La caída en las estimaciones de maíz local ha sido aún mayor. El recorte de las mismas proyectado por el USDA será de unas 3 MT, siendo la producción final de la campaña de unas 26MT contra 29MT que estimaban en diciembre. A nivel global, el recorte local es revertido por el alza en las previsiones de EEUU, Europa y los países de la ex-URSS, por lo que globalmente la producción de 2011/12 sería de 868MT, un 4,9% más que en la campaña 2011/12.

A partir de estas primeras estimaciones de carácter muy previsional, las cuáles aún están sujetas al comportamiento de las lluvias en lo que resta del mes de enero, así como de la evolución de los precios, la producción conjunta de soja y maíz de la campaña 2011/12, valorizada a los precios futuros que se venían observando para el mes de mayo de 2012, alcanzaría unos U$S 29,2MM, alrededor de U$S 1.800M menos que en la campaña 2010/11. Esto se debe, no sólo a la primera evaluación de las consecuencias de la sequía sobre una menor cosecha a la inicialmente prevista, sino también a unos precios internacionales sustancialmente más bajos a los de los contratos de exportación del 2011, con bajas que en el caso de la soja promedian un 14%.

A pesar de esto, los actores locales del medio, aún se encuentran a la espera de las estimaciones del impacto de la sequia provistas por fuentes locales para poder realizar un mejor seguimiento de la situación agrícola.

En síntesis, al cumplirse una década de la maxi devaluación, el tipo de cambio real volvió al punto de partida. Si bien la situación internacional y local todavía deja márgenes de maniobra, comienza a requerirse de una creciente “sintonía fina” para comenzar a lidiar con un escenario nuevo: la ausencia de una moneda subvaluada.

Fuente: Abeceb.com