El gobierno mira otro canal
Argentina, la oportunidad perdida
En el mundo de hoy, aprox. 4,65 billones de personas viven en 60 países que, en 2010, crecieron a tasas mayores al 5%. Entre esos países, se encuentran China e India, pero también Indonesia, Turkmenistán, Taiwán, Laos, Perú, Brasil, Filipinas, Nigeria, Tanzania, Bután, Bangladesh, Ruanda, entre otros. Algunos muy poblados, otros no. A varios de esos países nos cuesta ubicar en el mapa y quizás no los conozcamos, pues no jugaron ningún mundial. Sin embargo, representan el 67% de la población mundial. Es decir, en 2010 dos tercios de las personas del planeta viven en países que crecieron a altas tasas de modo tal que, de repetirse esto durante 14 años, duplicarían su PBI.
Un simple ejercicio nos permite concluir que la Argentina está perdiendo el tiempo, dilapidando la oportunidad y cometiendo un error histórico que lo pagarán caro muchas generaciones. Si cada una de las 4.655 millones de personas que viven en naciones que crecen al 5% o más, consumiera sólo un bife de costilla (vacuno) durante un año, sería necesario producir 1,8 millones de toneladas de carne con hueso. Argentina produce anualmente 3,3 millones de toneladas de carne con hueso. En otras palabras, si el país vendiera un solo bife de costilla por año para cada persona que vive en dichos países tendría que aumentar la producción de carne bovina en un 55%. Se podrían incrementar las ventas en 6.000.000 de cabezas de ganado por año. Si repetimos este ejercicio con el pan, la leche, la carne ovina y la carne de cerdo, se podría producir 58% más de trigo, 32% más de leche, 4226% de carne de ovino y 645% más carne de cerdo.
Lejos de “administrar el comercio”, generar corrupción mediante las regulaciones, permisos, registros y prohibiciones para exportar e importar, el gobierno de Cristina Kirchner debería ocuparse de permitir que los incentivos naturales del mercado redunden en una creación de riqueza sin precedentes. Mientras los gobernantes sueñan con retenciones y algunos deliran con el IAPI, el 67% del mundo está deseoso de comprar alimentos. Para ello, se necesita además de lluvia y tierra, inversiones. Argentina ocupa un lugar marginal como receptor de Inversiones extranjeras directas. En 2010 el país recibió menos inversiones que Brasil, México, Chile, Colombia y Perú. En tanto que los 6.193 millones de dólares que de inversiones extranjeras quizás alcancen para comprar unos 30 “Messis”, no son suficientes para cambiar la historia ni mucho menos.